Tras ir a visitar a Juanita en Arequipa, una niña momia que sacrificaron los incas hace quinientos años en un volcan con tan mala suerte que, en vez de quemarse, se congelo (mira tu, cosas que pasan), cogi el que seria mi penultimo bus, esta vez en direccion Ica. ¿Y porque esta ciudad que como atractivo turistico lo unico que ostenta es su terminal de buses? Porque a un cuarto de hora, en las afueras de la urbe, se encuentra Huacahica, un oasis encerrado entre dos dunas de abundante arena y constituido por una manzana de casas alrededor de una lagunita. Elegi este sitio como ultima visita por el simple hecho de que aqui lo unico que se viene a hacer es Sandboarding (es decir, como el snowboard pero en arena), lo cual dura solo una tarde y lo cual encajaba perfectamente en mis planes.
La verdad es que tengo que reconocer que aunque me hacia un palo inmenso venir hasta aqui, ha valido totalmente la pena. Te adentras en el desierto en un buggie que va saltando y subiendo y bajando por las dunas como si de una montaña rusa se tratara y entonces llega el momento. Se para, te dan una tabla, muchos animos, y te dicen que para abajo. Se que ahora suena una tonteria, pero en su momento me he planteado no hacerlo. Al ser arena, la tabla coge bastante velocidad y hay un momento en el que saltas y maldices a todos tus muertos una y otra vez hasta que llegas sana y salva 10 segundos mas tarde abajo. Asi cuatro veces. Una pasada. Es como tirarse por un tobogan de esos de agua pero mucho mas largo.
Al dia siguiente, a primera hora, cogi el bus a Lima, preparada para gastar comprando regalos y no preparada (al menos psicologicamente) para aceptar que al dia siguiente me volvia a casa.
La verdad es que tengo que reconocer que aunque me hacia un palo inmenso venir hasta aqui, ha valido totalmente la pena. Te adentras en el desierto en un buggie que va saltando y subiendo y bajando por las dunas como si de una montaña rusa se tratara y entonces llega el momento. Se para, te dan una tabla, muchos animos, y te dicen que para abajo. Se que ahora suena una tonteria, pero en su momento me he planteado no hacerlo. Al ser arena, la tabla coge bastante velocidad y hay un momento en el que saltas y maldices a todos tus muertos una y otra vez hasta que llegas sana y salva 10 segundos mas tarde abajo. Asi cuatro veces. Una pasada. Es como tirarse por un tobogan de esos de agua pero mucho mas largo.
Al dia siguiente, a primera hora, cogi el bus a Lima, preparada para gastar comprando regalos y no preparada (al menos psicologicamente) para aceptar que al dia siguiente me volvia a casa.
Etiquetes de comentaris: Peru