La Isla del Sol (Bolivia): según la mitólogia inca, fue de la "Roca Sagrada", ubicada en esta isla, desde donde salieron Manco Cápac y Mama Ocllo, fundadores de la ciudad de Cuzco, origen de los Incas. Es como si hablaramos del lugar en el que nacieron Romulo y Remo, fundadores de Roma y por lo tanto de todo el Imperio. Para llegar a la Isla del Sol tienes que coger un ferry de dos horas desde Copacabana, ferry que por supuesto yo perdi. Lo bueno es que me hice amiga de dos argentinos que venian en el mismo bus que yo y acabe pasando los dos dias siguientes con ellos ;) Recuerdo que al llegar a la Isla pense que no entendia porque todo el mundo decia que era tan hermosa, porque sinceramente, a mi me parecia una isla cualquiera. ¡Dios, si Mallorca es mas bonita! Pero fue más tarde, cuando los argentinos se fueron y yo me quede sola, que entendi el encanto de la Isla. Simplemente, sus habitantes todavia no se han acondicionado al turismo, todavia no saben aprovecharse de él. Para que lo entendais, NADIE habla español a menos que tu empieces la conversacion en español, en el pueblo donde estaba (hay como 3) solo había un hostal y una tienda, y la comida te la tenia que hacer el señor del hostal, porque la palabra "restaurante" es desconocida para ellos. Es un sitio para venir a no hacer nada (bueno, puedes caminar o ver las ruinas, pero ya esta) y relajarte viendo realmente como es la vida de los índigenas bolivianos. Era muy gracioso, por ejemplo, ver a todos los niños de la isla salir de la escuela (la única que había estaba en mi pueblo) corriendo por la playa para ir a sus respectivas casas, que pueden llegar a estar a una caminata de 3 horas de distancia, pues, otra cosa muy divertida, es que en toda la isla no existe ni un coche. Basicamente, porque no hay carretera por la que pueda circular, ya que todos los caminos son de tierra. Antes de explicar mis vivencias, y para que acabeis de entender lo poco que saben aprovecharse del turismo, mi habitación, que estaba directamente mirando al mar, costaba 1,5€,... Sin comentarios.
Bueno, después de quedarme sola y dedicarme en su mayoria a no hacer nada, me acabe juntando con tres franceses, los únicos turistas aparte de mi en el pueblo, y pase con ellos la tarde y la noche jugando a cartas y dados y escuchando música, pues uno de ellos tocaba la guitarra, otro el cajón (aquel instrumento que tocan tambien en el flamenco que es como una caja en la que te sientas encima) y el otro el bajo. Total, que tuve un concierto de música en directo en una isla desierta en medio de la nada. No suena mal, ¿eh? El problema fue que a la mañana siguiente, cuando tenia que coger el ferry de vuelta a la civilización, estaba cansadisima. Pero son gajes del oficio, supongo haha ¿Sabéis que dicen que cuando viajas solo es cuando te conoces a ti mismo? Pues no se si sera verdad, pero desde luego este viaje me ha hecho ver que prefiero la montaña a la playa y que, desde luego, el mar abierto y los barcos no son lo mio. Y eso que era gracioso porque era la única extranjera en el bote (no había manera de disimularlo,... si la mochila o la ropa no eran suficientes, era la única persona, hombre o mujer, que no llevaba ningún sobrero. Parece que los índigenas son como los europeos del S.XIX, que sin un sombrero no salian de casa haha Y otra cosa curiosa era que todos hablaban en aymara o quechua pero, siempre, decían los números en castellano. Me pregunto por qué, quizá su sistema de numeración tradicional no es el mismo que el nuestro,...
Continuara,... (que esto se esta haciendo mucho mas largo de lo que esperaba,...)
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