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  Mi religión es vivir, y morir,
sin arrepentimientos. Aquello llamado "cadáver" a lo que
tanto tememos, esta viviendo
con nosotros aquí y ahora.


El libro tibetano ,
de la vida ,
y la muerte ,

¿Pero quién?

Nombre: Kenia
Donde estoy actualmente: Bra, Piemonte, Italia
¿Haciendo?: Estudiando "Ciencias de la Gastronomia", bebiendo vino y conociendo gente interesante (sobretodo productores)   ¿Y porqué el blog?: Porque mi madre esta cansada de tener que repetir 10 veces que anda haciendo su hija loca a la familia.   Más información: ¿Que puñetas es la Universidad de Ciencias Gastronómicas?

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El Valle Sagrado (aka: casi en Machu Pichu)
dimecres, 30 de novembre del 2011 / 9:43.

Después de esto, creo que mi "sentido común" esta empezando a perder posiciones frente a la hipótesis según la cual en todas las terminales de buses de sudamérica tienen cartelitos con mi cara y una frase parecida a: "¡Arruínale el viaje!" o "Se dirije a tal sitio, ¡detenla!". Aunque supongo que no soy lo suficientemente importante para que alguien se tome tal molestia,... No he perdido el bus, no ha habido bloqueo, nadie ha tenido un accidente,... no, simplemente el bus a ha decidido no salir porque no había suficiente gente.  Esto ya es el colmo. 

Por suerte consegui llegar a Cuzco sana y salva para empezar el Machu Pichu tres dias más tarde. Uno de esos dias lo dedique a hacer el vago (¡¿que?! era domingo,...) y casualmente me encontre con un gallego-suizo-italiano (si, el hombre era mucha mezcla, pero se sentia gallego, asi que lo catalogo como tal) que ya había conocido en La Paz, lo que dio pie a conversaciones sobre lo fácil que es encontrarse a la misma gente una y otra y otra vez (imposible esconderse) haha Acabe pasando la tarde con ellos llendo a comer un buen ceviche y un 3x1 en zumo de piña (aqui pagas uno, y te rellenan tres :O). Lo gracioso fue que (manitas como soy,...) se me ocurrio en el restaurante empezar a jugar con el salero y la tapa del azucarero cuando ¡zas! encalló la segunda en el primero. Ya os imaginais el espectáculo; la mujer del restaurante súper enfadada y los pobres que iban conmigo intentando de todo para sacar la maldita tapa (que si aire, que si agua caliente, que si fria,...), ¡pero al final lo conseguimos (o consiguieron, mejor dicho)!

Al dia siguiente, concienciada de que tenia que ganar la batalla a mi pereza y hacer algo, decidi irme a visitar al Valle Sagrado. Como siempre, empeze con un plan y acabe con uno totalmente diferente. Queriendo ir a Pisaq me encontre con un grupo de argentinas en el bus que se iban a ver Moray y las Salinas, y como eran simpáticas pensé "¿Por qué no?". Al final valió la pena. Cogimos un taxi entre las cuatro para visitar ambas cosas por unos s/50 (unos 14€) y nos pusimos en marcha. Moray es un lugar donde se encuentran un gran número de terrazas colocadas concéntricamente una encima de otra, formando una especie de óvalo alargado, donde los inkas tenían su "laboratorio agronómico" (ni idea si se llama así), lo que quiere decir que era dónde provaban  todas las nuevas semillas que encontraban para ver si eran viables o no para introducirlas en los cultivos del Imperio. Sinceramente, con lo listos que eran, me extraña que no desarrollaran ningun tipo de escritura propia,... Las Salinas, son como su nombre indica, unas salinas en medio de la montaña. Son graciosas porque también están colocadas en forma de pequeños rectángulos que se reparten en decenas de terrazas, de modo que ves niveles y niveles de aguas blancas y a su alrededor, la gigantesca montaña verdosa. Esa noche me encontré con Claudia, la mejicana que había conocido en Medellín, para cenar en un buffet indio bueniiisimo. Parece mentira que puedas volver a encontrarte con alguien con quien "convivistes" una semana tres meses después. Además, vino con un catalán (Jordi, el nombre ya lo dice todo haha) que vive (adivina) justo al lado del restaurante de la Llavor dels Origens (el negocio de mi familia) de Enric Granados! Sobra decir que había ido un montón de veces a comer. Si es que el mundo es pequeño,... :O Me lo pase muy bien aquella noche (Claudia, si lees esto, no has pensando lo bien que te saldria venir a visitarme a Barcelona? En vez de llevarte yo una botella de vodka negro, podria comprarte una cada noche ;D).

Y fue en el tercer día cuando aprendí una cosa muy, muy importante: incluso en unos de los peores días del viaje, puede pasar una de las mejores cosas de toda esta aventura. Podemos decir que aquella mañana me levante "con el pie izquierdo", sin ganas de hacer nada y sin nadie con quien hacerlo, así que decidi irme a visitar el Choco Museo, porque además de tener fama el chocolate de levantar los ánimos, era gratis. Muchos ya sabréis que las últimas dos semanas del viaje tenía pensado hacer un voluntariado en Pisco, una ciudad de la costa peruana que había tenido un gran terremoto hacía dos o tres años que había destruído casi totalmente la ciudad. Pero resulta que éste tenía dos cosas negativas: primera, que estaba en puro desierto (y ya he aclarado varias veces que lo del calor no es lo mío) y segunda, que la ciudad estaba tan mal, que tenía que, o arriesgarme a contraer cólera, tifus, fiebre tifoidea, o ponerme todas estas vacunas en algún lugar por algún precio no muy barato. Y entonces pasó. En el museo, viendo una película sobre la producción del cacao, entró un grupo de nacionalidades varias con el que trabé amistad y que resultaron ser voluntarios de un proyecto que hay aquí cerca con niños discapacitados a los que dan educación y cuidados. ¡Y (adivinad) estaban buscando hispano y angloparlantes para poder, tanto hacer de traductores entre voluntarios y organización, como para poder hablar con los niños! Puntos buenos del proyecto: esta en la montaña, cerca de muchos sitios y ruinas que se pueden visitar, no necesito ninguna vacuna, trabajo con niños (lo cual, para ser sinceros, siempre se me ha dado bastante bien) y la casa de voluntarios es HERMOSA.Aunque todavia no he decido si lo hare por cosas que entendereis cuando leais la próxima entrada sobre el Machu Picchu. Además, ese día también entedí que si quería visitar Cuzco sin tener que vender un riñón (lo cual en mi caso creo que sería fatal o para mí o para el paciente), en vez de intentar entrar en todos los museos o cosas por el estilo del Estado (que costaban una pastaaa!) lo que tenia que hacer era colarme en todos los hoteles y restaurantes que estubieran en el centro. Cuanto más caro, mejor: más conservado, mejor decorado y, normalmente, más bello. Que recuerde, debí meterme en unos 6 hoteles y 3 restaurantes, y en todos ellos los camareros estaban la mar de felices de explicarme la historia, leyendas y mobiliario del edificio! En uno (que además tenia una capilla de 400 años dentro!) me invitaron incluso a desayunar haha

Recuerdos!
PD: andando por una calle, totalmente aleatoria, me encontré con la pareja australiana con la que había estado en Bolivia hacia casi un mes O____O Os podeis creer las casualidades que pueden suceder cuando viajas??

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Escrito por Kenia @ 9:43
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