Cuenca, ciudad atravesada por 4 rios y rodeada de ruinas y valles. Aquí fui adoptada por Karina, una amiga del primo, que ya el primer dia me llevó a visitar el Museo del Banco Central, donde trabaja uno de sus mejores amigos. A parte de ver las salas de etnografía, numismática y pintura, vi unas ruinas (que semejan al Machu Pichu cien veces más pequeñas) y el centro de rescate avícola, que es donde trabaja este chico. La verdad es que fue muy interesante, porque justo a la vez que nosotros llegaron una familía que había encontrado una cría de lechuza en su jardín y por miedo a que el perro la hiriera, la habían traido al centro. La pobre estaba asustadísima y no paraba de gritar,... El chico nos explicó que la semana pasada habían traido 3 más, pero que lamentablemente, dos se habían matado entre ellas,... Además, vi unos loros que de verdad hablaban (de hecho hasta se reian como si fueran personas jaja), tulcanes, cacatuas, aguilas, y pavos reales en libertad. Sabiais que hay pájaros que viven hasta 80 años??... Todos son animales que se habían rescatado de casas particulares o que la gente había donado en caso de encontrarselos en sus jardines o lo fuera. Los que estaban heridos, o por ejemplo no podian volar, se quedaban allí para siempre y los que eran capaces de reinsertarse se devolvían a zonas salvajes.
Otra cosa que abunda en Cuenca, además de los rios, son las iglesias. Hablamos de 22 iglesias en una ciudad que no debe sobrepasar los 125km2.... vamos, que elegir en que iglesia vas a asistir al culto del domingo aquí debe de ser todo un dilema moral,... En general, las colecciones de los pocos museos que se encuentran en la ciudad no valen para nada la pena, y menos el dinero (aunque varios son gratis), pero si que son dignas de visitar las casas donde estos se acomodan. Todos antiguos edificios coloniales restaurados de atrios y jardines restaurados. Incluso fui a uno de arte religioso, muy malo (y no lo digo porque las obras fueran religiosas, porque negar este arte es negar medio milenio de artes plásticas en el cual era imposible encontrar otras temáticas), que todavía esta conectado a un convento de monjas de clausura. Me dijo la recepcionista que hoy por hoy quedaban unas 30 monjitas que se dedicaban a elaborar dulces y aguas medicinales que vendían para subsistir. Curiosa, he probado dos de los dulces, la quesadilla (que no lleva queso) y la arepa (que, a diferencia de la arepa colombiana, es una especie de galleta de trigo seca y granulosa). Por lo demás, me he colado en un par de hoteles de lujo (que quede claro que primero preguntaba si me dejaban entrar) y me he enterado que en Ecuador enviar una postal es todavia más caro que en Colombia,... 2,5$ por postal!!! Va a ser que esperare haber si en Perú mejora la situación,...
Al dia siguiente fuimos a visitar dos pueblos cercanos a Cuenca, Gualaceo y Chordeleg. Mientras que el segundo se especializaba en joyas de oro y plata, el primero resaltaba por su abundancia en tiendas y fábricas de zapatos (además, con las tres Bs: buenos, bonitos y baratos). Además, probé el "plato típico" de este pueblo: el morocho con tortilla de choclo. El morocho es una bebida de leche y maíz que es IDÉNTICA a un arroz con leche bebido (de esto he tardado en darme cuenta medio vaso,...) y la tortilla de choclo es como una arepa o una torta del tipo de maíz que aquí llaman chocolo. La verdad es que la combinación era una maravilla y el mercado donde lo servían muy curioso, porque era como un comedor gigante donde los puestos de comidas se separaban en zonas según la comida que elaboraban. Finalmente, fuimos al Parque Natural del Cajas, donde rodee otra laguna (y adivinad que) lloviendo. Aun así no estuvo tan mal, porque me hicieron pasar como ecuatoriana (parece mentira lo bien que salen las cosas cuando me callo y dejo que otros hablen) y solo pagué 2$. Lo único que lamento es no haber tenido tiempo de ir a hacer el Camino del Inca (que esta en el mismo parque), que dicen que es precioso y como supondréis, es por donde los incas atravesaban hace centurias esta área llena de bosques.
Al dia siguiente fuimos a visitar dos pueblos cercanos a Cuenca, Gualaceo y Chordeleg. Mientras que el segundo se especializaba en joyas de oro y plata, el primero resaltaba por su abundancia en tiendas y fábricas de zapatos (además, con las tres Bs: buenos, bonitos y baratos). Además, probé el "plato típico" de este pueblo: el morocho con tortilla de choclo. El morocho es una bebida de leche y maíz que es IDÉNTICA a un arroz con leche bebido (de esto he tardado en darme cuenta medio vaso,...) y la tortilla de choclo es como una arepa o una torta del tipo de maíz que aquí llaman chocolo. La verdad es que la combinación era una maravilla y el mercado donde lo servían muy curioso, porque era como un comedor gigante donde los puestos de comidas se separaban en zonas según la comida que elaboraban. Finalmente, fuimos al Parque Natural del Cajas, donde rodee otra laguna (y adivinad que) lloviendo. Aun así no estuvo tan mal, porque me hicieron pasar como ecuatoriana (parece mentira lo bien que salen las cosas cuando me callo y dejo que otros hablen) y solo pagué 2$. Lo único que lamento es no haber tenido tiempo de ir a hacer el Camino del Inca (que esta en el mismo parque), que dicen que es precioso y como supondréis, es por donde los incas atravesaban hace centurias esta área llena de bosques.
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