Si, ya estoy en Ecuador. Si, esta entrada, por suerte para vosotros, va a ser muy muy corta. Llegue ayer tras un infierno que se traduce en un bus de 20 horas (que no hubiera estado tan mal si al niño de detrás no le hubiera dado la inspiración de marearse y ponerse a vomitar), un cruce de frontera de una hora o algo parecido y otro bus de 5 horas en el que nos pararon dos veces para que la policía revisara cédulas (en mi caso pasaporte) y equipaje. Lo cual fue divertido, porque ambos no se pudieron creer que viajara sola hasta que miraron alrededor y vieron que todos los demás eran locales,...
Para explicarlo bien, viaje desde Medellin (juro no volverme a estresar por llegar tarde a ningún sitio en Colombia,... llegue 10 minutos atrasada (el próximo salia en 3 horas) y el bus salio 35 minutos mas tarde,.. ah! y otra recomendación, si viajáis en un bus que tiene baño, situaros lo más lejos de este que podáis, porque el olor es sin duda penetrante,... pipi concentrado,...) hasta Ipiales, la última ciudad colombiana antes de la frontera con Ecuador. Aunque tuvimos que parar a las 12 en Cali porque el aire acondicionado se había estropeado y hubimos de cambiar todo el equipaje, así que llegamos una hora más tarde de lo previsto,... En ese bus descubrí, por ejemplo, que aquí tienes un carnet de identidad (o algo así) hasta los 18 y después te dan la cédula, que es comparable al DNI. Digamos que lo primero es como un documento de identificación que a los 6 años (creo recordar) es obligatorio tener y lo segundo es lo que te certifica para poder entrar a los clubs, beber,... Y ademas, en sus cédulas ¡les ponen el grupo de sangre! y yo que ni siquiera se cuál soy,...
Desde Ipiales cogí un taxi a la frontera, que esta cruzando un puentecillo. Lo gracioso es que al taxista se le ocurrió dejarnos en el lado de Ecuador, cuando primero teníamos que ir al colombiano para firmar la salida,... Así que tuve que recorrer de ida y de vuelta el puente de 100 metros con mi mochila de 13 kg para que me pusieran un sello. En el lado ecuatoriano hube de esperar más, como una hora, pero podría haber sido peor,... Además, estaba con un grupo de monjas simpatiquisimo que habían venido conmigo en el bus. Me resulto chocante, porque menos dos, las demás eran de una franja de edad que no superaba los 30 años y eso en Europa ya es muy difícil de ver.
De allí cogí otro taxi a Tulcán, que es como Ipiales pero en el lado Ecuatoriano. El taxista fue muy simpático y me ayudo a elegir cual era la mejor compañía para llegar a Ecuador. Y además, me dijo que aquí, las monedas de 25 centavos de dólar americanos (en Ecuador la moneda es el dólar americano) hay mucha gente que las colecciona y que las compran por el triple o cuádruple de su valor. Tendría que preguntarlo, porque Mama me dio un montón de monedas de allí,... y por 2 dólares conseguir 8 no esta nada mal,... Y nada, al final llegue a Quito tras un viaje de 5 horas en el que me ofrecieron más comida de lo hubiera podido digerir (y eso que yo como mucho,...). Si en Colombia lo de vender en el bus era habitual, aquí es incluso exagerado. Por recordar algunas cosas, entraron vendedores de buñuelos, maiz, fritada (pollo) con patatas, bizcochos, yogur, queso con miel, patatas fritas, mandarinas, pepinos de agua,.... y otras cosas de las que no recuerdo el nombre porque no había oído jamás hablar de ellas.
¡Y ya esta! En la estación de buses me recogió Georgina (mami, sabias que se llama Georgia, y no georgina?? Me ha explicado que Minita la llamaba así porque era el nombre en catalán y se les ocurrió un dia jaja) con su marido y me llevaron a casa, donde he dormido como hacia muuuucho tiempo que no dormia. Esta cama es un lujo,.... La familia es encantadora y las bodas de plata son mañana.
Besos
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