En realidad, el bus no estubo tan mal: los asientos eran cómodos, nos pusieron tres películas que no había visto y tuve suerte con mi compañero de asiento, un señor mayor muy simpático que me "adoptó" y me acompañó a comer para que no estuviera sola e incluso se esperó a que llegara Martín a buscarme (y eso que el pobre se moría de sueño). Además, el paisaje, durante el rato que lo pude observar por la ventana, pues aquí se pone el sol alrededor de las 18:30, era impresionante. Hubo un momento, durante un trozo del camino que exhibia curvas importantes, que no pude evitar pensar en las curvas de Begues. Se que seguramente el paisaje no era en absoluto parecido, pero a las 12 de la noche, ¿a quién le importa?
Una cosa curiosa es que no solo a los buses urbanos, sinó también a los intermunicipales, la gente los para en el camino si van a la destinación deseada. Yo creo que la mitad de los viajeros que iban conmigo los recogimos posteriormente a la salida de la estación de Bogotá,... Además, aquí los buses son tambien tiendas ambulantes. Obviando los típicos vendedores de snacks o comida, me llegaron a ofrecer desde una plancha de pelo hasta una camára fotos o un móvil 3G! jaja
Respecto a la semana pasada (me parece que escribi el viernes por la nocche, así que empiezo por el sábado):
Sábado: Fue un dia bastante tranquilo y solitario. Creo recordar que fui al Museo Botero (es el autor del colosal caballo de volumenes anchos que hay en Barcelona), donde hacían una visita guiada. De hecho, el museo tenia una colección importante de otros autores, muchos de ellos españoles: Dalí, Miró, Barceló, Tápias,... Al final, fuimos a cenar a casa de Daniel Meroño, un chef muy amigo de mi tio, que se acababa de casar la semana pasada. Su mujer, Julieta, es profesora de yoga y cantante. Resulta que mi tio y él se conocieron en Bogotá y después de nosecuanto tiempo se dieron cuenta (por una conversación fortuita) que habían ido al mismo colegio en Madrid y que Daniel había ido a clase con Heba, mi tia, que es un par de años mayor. El mundo es un pañuelo, ¿no? La verdad es que son una pareja encantadora y se portaron muy bien conmigo (si estais leyendo esto, no lo digo para hacer la pelota y que me dejeis quedarme en vuestra casa ehh jaja). Y ¡dios! creo que hice el video más divertido de todo el viaje: Daniel cantando... ¿que era?.... bueno, una canción religoisa a capello. Cómico, de verdad. Cuando pueda (me olvide el cable que conecta la camara con el ordenador) lo colgaré en el blog, entonces vereis.
Domingo: El domingo fue un dia muy especial, porque desayunando conoci a la pareja canadiense con la que viajaria durante casi una semana. Ella se llamaba Katie y era medio checa, medio austríaca, y él Ramsey y era de ascendencia egipcia (esto no lo supimos hasta más tarde). Ambos son recién graduados que han decidido tomarse unas vacaciones largas antes de introducirse en el mundo laboral. La verdad es que les agradezco mucho que me adoptaran durante los dos dias en que mi tio tuvo que solucionar asuntos burocráticos. Ese dia hicimos lo que más tarde llamaríamos un "tour gastronómico", porque más que visitar, comimos hasta hartarnos. Mariano (mi tio) se paraba en cada puestecito a comprar algo: mango, frutas de nombre inmemorizable, obleas, sandwich,... En realidad lo único que hicimos fue ir al mercado de las pulgas (que tenia una parada con galletas de coca, pomada de coca y marihuana,... xdxd) y ver un espectáculo de calle la mar de gracioso: consistia en que un conejillo de indias (que anda que no se hacía rogar) debía introducirse en una de las 12 (creo recordar) "guaridas" hechas con un bol de plástico alrevés con una puertecita cortada que había. Encima de cada una de ellas, la gente ponía una moneda o dos o las que se quisieran. Si el bicho entraba por la que habías apostado, ganabas el triple. Todo lo demás, de lo llevaba la casa. En realidad, era un buen negocio. Por lo demás, la noche fue tranquila, acabé jugando a cartas (y a juegos de los que no había oido hablar jamás) con los canadienses, un australiano y un francés. La verdad es que fue bastante divertido, y descubri que el capitalista se conoce en todos los rincones del mundo con diferentes nombres.
Lunes: El lunes se resumió en la excursión a Montserrate, un cerro con una iglesia en su cima que (adivienen señores) fue hecha alrededor de 1650 en honor a la Virgen de Montserrat por un tal Solís. La estatua (con la que me hice una foto) es realmente similar a la Virgen Morena catalana,... Una anécdota curiosa es que, antes de que existiera el funicular o el teléferico para subir, en 1912, Harry Wagner, un hombre que tenia fama de hacer milagros de equilibrio en la cuerda tensa, deicidió que atravesaría los 200 metros que separaban al cerro de Montserrate del cerro de Guadalupe (paralelo a este) sobre un alambre. ¡Y lo hizo! Dios, para no tener vértigo, colgando a casi 1000 metros sobre el suelo,... Hay una rima popular de aquí que dice:
Es tanto el equilibrismo
De Warner el sorprendente
que cuando pasa el abismo
en vez de abismarse él mismo
hace abismar a la gente.
De Warner el sorprendente
que cuando pasa el abismo
en vez de abismarse él mismo
hace abismar a la gente.
Martes: El dia no fue nada especial, fui al museo del Oro con Katie y Ramsey. Que no es que no estuviera bien, pero es que al final veías tantas figuras de este material precioso que en lo único que pensabas es en lo rentable que sería entrar a robar. La suerte de los museos que he visitado hasta ahora es que TODOS dan visitas guiadas gratis (en castellano e ingles) varias veces al día. La noche mejoró bastante. Fuimos a un bar-restaurante llamado yumi-yumi que tenia la mejor comida tailandesa y sandwiches que he probado nunca, en serio. Y los cócteles eran una pasada y además, 2x1! (Papi, le hice una foto a la carta, ya te la enviare). Allí conocimos a unos holandeses que al final se vinieron de nosotros de fiesta (lo sé, un martes por la tarde) a un sitio llamado In vitro. Fue una gran noche (y que nadie se imagine nada más allá de lo comentado) y la música era realmente buena.
Miércoles: perdimos todo el día (yo y los canadienses) llendo a la Catedral de Sal, que todo sea dicho, era impresionante. El problema es que para llegar allí tenias que coger un bus llamado "Trasmilenio" (el único que solo para en las paradas que tiene y que es relativamente más moderno) que a causa del tráfico (constante en esta ciudad) tarda casi una hora en llegar al Portal Norte (última parada), desde donde tienes que coger otro bus que te lleva a Zipaquire, población donde se encuentran las minas de sal. Monetariamente, es poco dinero, entre los dos buses, ida y vuelta, más la entrada al parque, me gasté unos 12€, y vale la pena. Yo iba con la idea de que simplemente seria una iglesia, grande si, pero que nada más entrar te la encontrarias. Nada más lejos de la realidad, el guia (aquí también habían visitas guiadas gratis) me dejó que el total de la catedral ocupaba un 1 km2. Aún así, la ventilación es perfecta, porque nos pasamos allí debajo unas 2 horas (y incluso durante media hora se fue la luz) y no notabas nada. Los techos, de alturas inversemblantes, eran increibles, parecian la superfície de Marte o algo parecido. Además, habían instalado unas luces de colores (se que suena mal) que daban un gran ambiente. Es una pena que las fotos no salieran demasiado bien. Al final, cerca de un lago subterráneo que (os enseñare la foto) era tan reflejante que, aunque reflejaba el techo, parecía el fondo de la masa de agua, una chica me explicó que estaban planeando instalar un spa y una clínica para el asma allí abajo,.... jaja
Jueves: dia sencillo: los canadienses se fueron para seguir su viaje y yo pasé la tarde con Heba, mi prima. Al final, fuimos a cenar con Daniel, Julieta y Toya (una periodista española que ha venido a trabajar aquí y que también estaba en la última cena) a un mejicano.
Bueno, al fin. Vaya entrada más larga. Estoy por darle un premio al que lo lea hasta el final.
PD: A algunos ya os he dicho que durante mi primera semana en Colombia me congelé viva, y no es una broma. En Bogotá, al estar en la montaña, llegué a dormir con el pijama largo, la chaqueta y los pantalones térmicos debajo. No es una broma. Además, el tiempo era tan variable, como la foto que he puesto arriba, podia llover por la mañana, hacer calor por la tarde y congelarte por la noche,...
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